Series Perdidas

Dino Bruzzone y vista de instalación

Artistas: Agustín Sirai, Aili Chen, Alberto Goldenstein, Ariel Cusnir, Carlos Herrera, Catalina León, Dino Bruzzone, Ezequiel Suranyi, Fernando Brizuela, Fernando Goin, Gabriel Baggio, Guillermo Iuso, Hernan Salamanco, Hernán Salvo, IgnacioDe Lucca, Laura Langer, Leonardo Cavalcante, Magdalena Suranyi, Mariana López, Mariano Vilela, Matías Ercole, Miguel Harte, Nicolás Sarmiento, Nuna Mangiante, Omar Panosetti, Pablo Cabrera, Pablo Lozano, Patricio Larrambebere, Romina Cohn, Takeshi Nomura, Tiziana Pierri, Tomás Espina, Valeria Calvo, Verónica Romano y Zoe Di Rienzo
Dónde: Schlifka | Molina arte contemporáneo
Título: Series Perdidas
Fechas: 14 de diciembre 2012 al 31 de enero 2013

Guillermo Iuso

Alberto Goldenstein

Texto, galería de imágenes y links

Series perdidas es un Cronopio.

“No es fácil ser cronopio. Lo sé por razones profundas, por haber tratado deserlo durante toda mi vida; conozco los fracasos, las renuncias y las traiciones.Ser fama o esperanza es simple, basta con dejarse ir y la vida hace el resto. Sercronopio es contrapelo, contraluz, contranovela, contradanza, contratodo,contrabajo, contrafagote, contra y recontra cada día contra cada cosa que losdemás aceptan y que tiene fuerza de ley”Julio Cortázar.

-“No nos dejes Peter y no nos digas adiós.-¿Qué es adiós?-Es marcharse, eso es. Es olvidarse de nosotros otra vez.”.El 27 de Diciembre de 1904, Janes Matthew Barries, estrena en Londres Peter Pan o el niño que no quiere crecer, también llamado “El niño maravilloso” o “El hijo único de Nunca Jamás”. El ahora famosísimo libro de Barries, relataba por aquellos días, historias de hadas,indios, sirenas y piratas bajo el gobierno de Los Niños Perdidos, quienes bajo la tutela del intrépido Peter Pan, vivirán historias desopilantes en un país donde la fantasía es la única manera de vivir eternamente.

Así crecimos, imaginando decenas de aventuras que nos tenían como protagonistas.Levantando tan solo un paraguas como escudo nos creíamos uno más del ejército de Peter Pan, y como ellos, también estábamos perdidos, pero para nosotros, eso también era un lugar. En el libro de Barries, la simple excusa de estar perdidos es suficiente argumento para fundar una nación poblada por los espíritus inmaduros y rebeldes que elijen no vivir bajo las reglas ni el canon que la sociedad impone.

Series perdidas se plantea del mismo modo:

Un dibujo fuera del margen, una aguada que se pasó de la raya, un boceto al que el artista nunca volvió, o esa pintura que apareció rebelde entre las muchas que no se adaptaron al capricho del artistas, se presentan hoy como obras acabadas, piezas únicas y emancipada del error. Julio Cortázar estaría orgulloso de pasear por ellas y reconocer en cada una a un “Cronopio” esos seres que divagaban y flotaban en el interior del Teatro Champs Elysées,del París del 52. A 50 años de su creación, “Historias de cronopios y famas” publicado por primera vez en 1962, sigue endulzando el placer literario de pasadas y nuevas generaciones. De la pluma de Cortázar entendimos que ser distintos no era fácil, pero era un don que nos permitía pasar por la vida escribiendo nuestro propio destino.

En “Series perdidas” tenemos cita con obras perdidas de artistas nada perdidos. las obras escriben su propia historia y nos cuentan, independientemente de su creador, que el arte,como decía Duchamp, tiene la bonita costumbre de echar a perder todas las teorías artísticas,y como si de Cronopios se tratara, Gabriel Baggio nos emociona con “Injerto”, un boceto desprolijo pero con toda la fuerza de lo que un día serían sus murales de más de tres metros,abundante de flores y hojas de cerámica, brillante, de oro y pigmentos. Es tan torpe el boceto, que hasta da ternura el error. Ignacio De Lucca aparece con una acuarela donde predominan los celeste de una ballenas enorme y pececitos de colores, que desentonan de los conocidos paisajes selváticos plagados de verde que tiene su obra.

Patricio Larrambebere, presenta una obra con el mismo embalaje que vino de Holanda cuyo dueño decide devolver al artista, porque considera que, cerrada su empresa, el cuadro debe volver al artista, así, para el propietario de la obra, este gesto completa el círculo perfecto entre creador, obra, comprador y destino. Carlos Herrera nos sorprende con una nariz de payaso y un traje ausente, que esperan en una percha de acero. El “Dominador” de Harte empuña un bisturí que con los ojos entrecerrados (mezcla de gesto sarcástico y cálculo estratégico) está a punto de dar un zarpazo sobre el fenólico que esconde las primeras inclusiones sobre madera. Esta obra de Miguel fue exhibida por primera vez en el ICI, junto a Marcelo Pombo con Laura Buccellato como directora allá por 1991.En el medio de la sala, Dino Bruzzone nos cuenta una historia de amor, ilustrada con libros de arquitectura. La obra hace años dormía en su taller y hoy sale a luz con un final triste de culebrón de telenovela.

Y así con el resto de las obras que completan esta exhibición, cada una de ellas tiene una historia, que hoy exhibimos sin con ello intentar con esta selección, recuperar ni conquistar la gloria del cannon, sino que revalorizaramos la diferencia como un don y pondremos el acento en sus particularidades, su personalidad inmadura y su genio rebelde al margen de lo que deber ser.

Eleonora Molina, Diciembre de 2012.

Galería de imágenes

Links:

Schlifka | Molina arte contemporáneo

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