Modelo para armar. Elisa Strada

Elisa Strada - Modelo para armar - 1 - foto Elisa Strada

Artista: Elisa Strada
Dónde: Foster Catena
Título: Modelo para armar
Fechas: 18 de marzo al 30 de abril 2014

Elisa Strada - Modelo para armar - 3 - foto Elisa Strada

Elisa Strada - Modelo para armar - 3 - foto  Bruno Dubner

Galería de imágenes, texto y links

Textos

Modelo para armar de Elisa Strada

Necesito abrirme paso entre la gente para poder llegar adelante para ver de cerca y en panorámico. Quiero levantar esta bandera con una mano y con la con la otra fotografiar las pancartas. No sé si me dará la luz. Mirá esa está buenísima, ¿Qué dice? Petro no se va. Defendamos la democracia. ¡Mirá esas máscaras con la cara de Petro! ¿Y ese que vende remeras? ¿Pero cómo las sostiene, es un palo que parece un estandarte? ¿O es un estandarte con forma de remera? Sacále una foto. Pará, pará. Fijate que atrás está la imagen de “La libertad guiando al pueblo” pero con una bandera Wiphala. Que te entre en el encuadre. Todas, todas esas imágenes quiero, cuando lleguemos las bajo. Esto es increíble. (Diciembre del 2013. Plaza de Bolívar, Colombia. Conversación con Elisa Strada en medio de la manifestación contra la destitución del alcalde de Bogotá).

Hay algo en lo obsesivo de acopiar que puede tomar formas inesperadas. Basta con gogglear imágenes de gabinetes de curiosidades, visitar casas de personas con síndrome de Diógenes, navegar por Pinterest, o por qué no pasear por algunos museos. En todas y en cada una de estas situaciones se puede ver un trabajo exhaustivo de relevamiento y organización de lo que se consideran pequeños tesoros. Ahora, ¿para quiénes?
Sospecho que en la mayoría de los casos, para ellos mismos.
Modelo para armar es un modo de coleccionismo contemporáneo y creative commons, que en su abundancia se resiste a la propiedad privada. Elisa Strada, quien se proclama activista de las morfologías, abre y pone en escena para uso público, un fragmento de su obsesión por los sistemas visuales que la rodean.
Durante muchos años Elisa fue construyendo en su estado de diseño insomne, un gran banco de logos, colores, tipografías, obras, libros, catálogos y objetos que parecían un simple acopio vinculado a la categoría del gusto personal. Pero a través de un trabajo de disección meticuloso, ese archivo fue tomando nuevas formas que disolvieron aquellas primeras identidades individuales para devenir en bienes comunes creativos, múltiples, manipulables y mutantes.
Lo que cabe hoy dentro de esta galería es tan sólo un signo de muchas otras posibilidades al alcance de la mano. El movimiento y la intervención sobre los pequeños tesoros desvanecen cualquier concepto de identidad fija. Hay algo que perdurará lejos de lo estable. En medio de la respiración colectiva el trabajo de Elisa se verá transformado y algo resultará inevitable: tomar posición ante las imágenes que nos rodean.

Guillermina Mongan

La Multisectorial Invisible *

Elisa Strada define a su trabajo como acopio, como acumulación (a veces, aun, como acopio de residuos). Y esta idea es la que más se repite al hablar de “Modelo para Armar”, el conjunto de obras de Strada que, desde hoy y hasta el 30 de abril, se exhibe en la Galería Foster Catena.

La artista como coleccionista que releva y organiza hallazgos; la escenificación de una abundancia y de un desborde de imágenes, de signos, de colores que la ciudad ofrece gratuitamente (¿gratuitamente?) son otras tantas modulaciones que cobra esta misma aproximación al nuevo trabajo de Strada.

Pero la operación aditiva de esas imágenes capturadas y resituadas está, sin embargo, en su reencuentro con el mundo, mediada por otra que se revela más decisiva: su opuesta, una sustracción.
Y es que Strada no solo reconoce el territorio, no solo registra, acumula y ordena en sus galerías virtuales. También resta algo a esa abundancia que tanto la seduce. Resta a las imágenes, precisamente, aquello que las inscribía en el mundo como productos inequívocos del mercado: la marca.

Si el proyecto moderno consistió, en buena medida, en preguntarse por la trampa alienante de toda representación; si una de las inquietudes que dominaron entonces orbitaba en torno a la posibilidad de producir imágenes que sirvieran a un proyecto emancipador, imágenes liberadoras, verdaderas herramientas de las que el hombre podría servirse como de un despertador que lo arrancara de la vida ilusoria -si esto fue así-, ahora Strada parece pensar que somos nosotros los que (¿primero?) tenemos que liberar a las imágenes, secularmente esclavizadas ante nuestros ojos.
Elisa dice no desconfíar de ellas, no desconfiar de las imágenes, pero sí de los usos a que son sometidas. Y, es cierto, todo el proceso de su trabajo parece envuelto en una especie de emoción amorosa por lo que esas imágenes, no obstante presas de sus usos, son capaces de entregarnos.

No hay en el despojo que hace de ellas el gesto violento y enojado de quien deseara revelarlas en una irremisible monotonía del pixel, o exponerlas en su irreductible e instrumental homogeneidad.

Más bien, Strada libera a las imágenes del peso agobiante que cargaban para dejar que se muevan entre nosotros como seres nuevos, cuyo hermanamiento con nuestras miradas ve cargado de felices posibilidades.

“La sed es todo, la imagen no es nada” rezaba el slogan de una vieja publicidad de Seven Up. Bien, “Modelo para armar” quiere que la imagen y la sed sean una misma cosa. Que, liberadas las imágenes de las marcas que las devolvían al universo -toda vez otro- del consumo repetitivo y automático y de la transacción mercantil, podamos ahora reconocernos en ellas, con todos los colores, con todas las formas.

Por eso, en la pequeña notebook colocada en el piso de una habitación de paredes blancas y con filas de pendones multicolores de papel que se mecen apenas, suspendidos desde el techo, vemos reproducirse, unos tras otros, sin solución de continuidad, los planos más diversos de multitudes movilizadas en calles de todo el mundo.

La sed que reúne allí a “pares e impares”, con “desesperación”, con “bronca”, o con “amor” (las palabras que usa Strada), pero siempre “SUPER SERCA”- esa sed- se manifiesta, como en ninguna otra epifanía, en las imágenes mismas de esas concentraciones colectivas, en la inconmensurabilidad de pixeles que ellas convocan.

Allí, en ese reino de las imágenes liberadas, la Multisectorial Invisible de la que todos somos parte (“invisible” porque, aunque está en todos lados, en todos lados también la visión es interrumpida por los signos de lo ajeno que se sobreponen sin pausa a nuestras potenciales figuras) encontrará la ocasión de aparecer ante sí misma en toda su siempre cambiante gloria.

Tienta superponer a esta sensible efusión el recurso al -sí- elaborado y sistemático pensamiento de Gilbert Simondon.

“Es difícil liberarse transfiriendo la esclavitud a otros seres, sean hombres, animales o máquinas; reinar sobre un pueblo de máquinas que convierte en siervo al mundo entero sigue siendo reinar, y todo reino supone la aceptación de esquemas de servidumbre”- dice un conocido pasaje del filósofo francés.

Quizá, lo que se dice de las máquinas pueda decirse de las imágenes. Si tomamos esta vía, habrá que dejar definitivamente de pensar, siquiera, en su “uso”; habrá que pensar en ellas como seres y sistemas en una radical y legítima autonomía.

Entonces, la apuesta de Strada puede ser revisitada como otra respuesta emancipadora, que nos haga felices de otras maneras.

En todo caso, estar en esos mundos al mismo tiempo abundantes y despojados que ella nos crea nos hace, ya, más felices.

Carla Maglio

Links:
Elisa Strada
Foster Catena

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