El rayo y la arena. Verónica Calfat

El rayo y la arena-Verónica Calfat-02

Artistas: Verónica Calfat
Título: El rayo y la arena
Dónde: Diagonal
Fechas: 4 al 26 de septiembre 2015

El rayo y la arena-Verónica Calfat-05

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Galería de imágenes, texto y links

Texto
El rayo y la arena
Muestra de pinturas de Verónica Calfat

Todos los granos de arena iguales, uno al lado del otro, uno encima del otro, en un coro absurdo de lo idéntico.Salvo por el rayo que cae, muy preciso, generando por combustión un trozo de vidrio.

Clip_3
Verónica Calfat pinta al óleo sobre vidrio una serie de motivos que, según sus palabras, le resultan inevitables. En la serie de cuadros del último año aparecen floreros, lechuzas, zetas, sapos, calaveras, aves muertas, frutos. Las citas a la historia de la pintura son múltiples. Pero se debe hacer hincapié en la serie de elementos simbólicos que aparecen en las obras y que en su mayoría vemos en la muestra. Una lechuza parada sobre una calavera, huevos abandonados a su suerte en dos nidos hermanos, un sapo rugoso, unanbarca que navega hacia afuera de la superficie pintada y que lleva a una mujer y su acompañante-cadáver, la cabeza de un cordero -más precisamente del Agnus Dei de Zurbarán – (1) , hongos que hacen pensar en la idea del pharmacos griega -algo que según su uso puede curar o matar- (2) .

Cierto es que todos parecen hacer énfasis en la idea de lo corto de nuestro paso por esta vida, o bien de la creación y la resurrección, o del último viaje que nos llevará al otro lado. Pero estas pinturas proponen por encima de todo un juego: el del espejo.

Aparece el espejo y con el espejo el reflejo de sí, del que mira la pintura y se mira a sí mismo en un único y mismo acto de contemplación. El cuadro, la pintura, esa ventana en la pared que es puerta y portal, que es paso-hacia-otra-cosa, además es espejo. Objeto que muestra una superficie que es igual pero que cambia cada vez. Como el río lo era para Heráclito, siempre el mismo pero siempre distinto. Una cosa cuya alma es el alma de un otro. Cosa vacía que todo lo contiene.

Y no se trata de espejos amables, que nos devuelven certezas o buenas noticias. Son espejos quebrados, a punto de romperse del todo, frágiles, astillados, oscurecidos, manchados, densificados. No sería tan caprichoso hablar de un dios que es Él pero es todos a la misma vez, que es uno pero es múltiple, que no cambia pero es pura mutación, un dios que nos refleja en nuestra particularidad y a su vez en nuestra fragilidad última: un dios que nos recuerda que vamos a morir.

Vidrios rotos, vidrios pintados -PINTURAS QUEBRADAS-, pinturas-espejo, imágenes que se fragmentarán en astillas que se reunirán nuevamente para insistir sobre lo obvio: la evidencia de la brevedad de la vida y de la fragilidad de la representación. Una fragilidad que igualmente, y a pesar de su inminente quiebre, hace que el que pinta, mientras pinta, no tenga tiempo para morir.

Lord, I keep so busy servin’ my Master / Keep so busy servin’ my Master / Ain’t got time to die / ‘Cause when I’m givin’ my all… / I’m servin’ my Master… / Ain’t got time to die.
(fragmento de un Spiritual de Hall Johnson)

(1) cordero

(1) cordero

(2)hongos

(2)hongos

Malena Pizani / Diagonal Espacio / Agosto de 2015

Clip_6

Links:
Verónica Calfat
Diagonal

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