Lxs Pierri. Orlando Pierri, Duilio Pierri, Tiziana Pierri

Artistas: Orlando Pierri, Duilio Pierri, Tiziana Pierri
Título: Lxs Pierri
Curadoría: Laura Ojeda Bär
Dónde: Sala 7, Centro Cultural Recoleta
Fechas: 10 de julio al 1 de octubre 2017

Galería de imágenes, texto y links

Texto

I

La familia no se elige, a diferencia de quienes participan de una muestra.
Estos tres artistas han sabido ser parte del sistema del arte profesional condensando ideas y propuestas que se han convertido en el canon de época en diferentes momentos de la historia del arte argentino. Para decirlo rápidamente, Orlando y Duilio Pierri ya tienen su lugar en los libros, y Tiziana parece estar siguiendo sus pasos. Hoy nos convoca la rareza eclipse solar, de encontrar tres generaciones consecutivas que eligen participar del campo cultural presionando desde el mismo lugar. Pertenecer, en distintos momentos, significa hacer cosas diferentes, decidirse por diferentes estrategias para lograr los resultados deseados.

En otras profesiones no es raro encontrar “dinastías”. Hay extremos: existe un hotel en Japón al que lo manejaron 46 generaciones de la misma familia, desde su apertura en 718. Pero no es tan común ver este tipo de situación dentro de las artes: seguramente tiene que ver con que al construir un negocio o empresa se crea una identidad alterna a partir de los individuos que excede a cada una de las personas, que cada generación desarrolla y modifica… esa característica no es compartida con la vida de artista. Existe una dimensión individual y egocéntrica que nada tiene que ver con algo enseñable ni heredable. Un deseo intransferible.

En estas paredes cuelgan pinturas realizadas a lo largo de ochenta años: ¡bien podría ser una muestra acerca de la historia de la pintura! Apócrifa y absurda. Sin pretensiones pedagógicas, teóricas o de justicia poética. Con el espíritu del vivo dito de Alberto Greco de los 60, señala con su dedo índice la rara ocurrencia de situación familiar en conjunción con la elección repetida a lo largo del tiempo por Tiziana, Duilio y Orlando. Al mirar sus pinturas tal vez se materialice el cuarto participante de esta exhibición: un otro Pierri, de nombre Lxs. Ser cuasimonstruo, resultado de la conjunción de tres vidas consecutivas dedicadas a una búsqueda en común.

2

Lxs es un ser atemporal pero anclado acá, en Buenos Aires, y más o menos ahora. Su historia comienza cuando, siendo un joven de familia inmigrante en la década del 30 ya tenía en claro que quería dedicarse profesionalmente a la pintura lo que, en aquel momento, significaba ir de viaje de estudios a París, entrar en contacto con las vanguardias artísticas experimentales y volver para poner en acto las ideas aprendidas. Su furor juvenil y destreza le ganan un lugar entre los mejores y más interesantes artistas de la época. Con los años las investigaciones se vuelven tal vez más íntimas, y se alejan de la primera línea de batalla, pero nunca deja de trabajar. Pasa el tiempo y pasan las
pinturas, decenas de ellas y, superada la mitad de siglo, Lxs siente que su cuerpo tiene nuevas energías. Pronto va a estar dispuesto, una vez más, a ser un joven despreocupado. Esta renovación le genera problemas con las instituciones, no sabe bien si quiere pintar, hacer música o simplemente viajar por el mundo. Viaja a Europa a ver en qué andan por allí. Insatisfecho vuelve a un país en pie de guerra contra su Estado. Frente a esta situación, decide finalmente mudarse a Nueva York, epicentro del arte de vanguardia de la época. Corren los años 80, la cultura pop, el arte callejero, la música, el under se entremezclan generando una enorme ebullición. Allí se inserta como otro artista de mundo en la gran metrópolis en busca de su parte. Pero Lxs no olvida Buenos Aires. Sigue en constante diálogo, lo cual le permite, después del fin de la dictadura, volver por períodos cada vez más largos, hasta radicarse otra vez en el país. Muestra en las galerías y museos más importantes, gana premios, y sigue pintando. Prueba nuevos materiales, los tamaños de sus obras se hacen más grandes. Pinta. Viaja. Vive. Lxs gana nuevamente su lugar dentro del mundo del arte profesional local. Pinta. Con el cambio de siglo, cambia todo. Crisis por dentro y por fuera. Ahora Lxs es una joven dinámica. Ya vienen anunciando desde hace tiempo, el futuro es femenino. Todavía casi adolescente (una vez más), está en los lugares que hay que estar, participa de concursos y habita el sistema del arte como una artista avezada. Así llegamos a la sala 7 del Centro Cultural Recoleta, lugar de nacimiento y residencia de Lxs. Necesitamos la perspectiva que otorga el paso el tiempo para seguir hilando su historia. Sin embargo, sí podemos decir que parecería que su constante compañera, la pintura, navega los años a su lado, dialogando, enseñándole, jugando.

Tres

Lxs es muy prolífico. Cubre las paredes de la sala con sus obras, de épocas y estilos diferentes… es una retrospectiva en vida, de sus primeros ochenta años. ¿Cómo seleccionar las pinturas que den cuenta de tan largo proceso?. Existen métodos analíticos y comprensivos, empezando por el principio y siguiendo hasta el final. Pero no creo que esa manera vaya a funcionar en este caso. Toda línea temporal es, en definitiva, caprichosa, subjetiva. Es cuestión de contar una historia. Empecemos por atrás, en donde estamos todos nosotros ahora mismo, y que conocemos (no por lo que nos cuentan
los libros y los profesores, sino porque lo estamos viviendo). Hacemos un nudo y tejemos hacia atrás. El final del relato será ese momento hace tanto tiempo, cuando los formatos de las obras de Lxs son pequeños y sus colores engamados. Más adelante, experimenta con nuevos materiales y paletas más violentas. Para luego llegar a las obras pintadas en nuestros días, que parecen sintetizar todas estas experiencias pasadas y llevar dentro de sí una atemporalidad en donde todos los tiempos coexisten. Lo que queda en evidencia es cómo Lxs muta, mezcla, pelea en y con la superficie pintada.
Pueden cambiar los materiales y los formatos, pero esta búsqueda queda siempre dentro de los límites de la tradición de la pintura, sobre todo porque cada batalla que lleva adelante reenmarca o redefine la pintura tradicional.
No hay que olvidar, además, que las pinturas que nos encaran se saben más que mera imagen. Son presencias y tiempos y memorias y texturas y olores y tamaños. E imágenes.

Coda

El contexto en que se observa un cuadro o que se pinta lo influye: la misma obra se va a pintar y ver de manera diversa en diferentes momentos y lugares de la historia. Dentro del campo pictórico, la aparición de la fotografía significó un cambio de paradigma total, una especie de Big Bang que vuelve el marcador a 0. Si bien ver obras realizadas en 1936 y en 2016 es enfrentarse a cabezas muy diferentes, por lo menos ambas están de este lado del horizonte de eventos, de ese punto sin retorno. Antes de la foto, la pintura debía registrar ciertos eventos, personajes, momentos de la realidad con pretensiones de objetividad, pero ya no. En esta etapa ilimitada, cada cuadro es una posibilidad, una mirada, una manera, una historia de aprehender el mundo a escala humana. Tanto al producirlo, como al observarlo.

Links:
Tiziana Pierri
Duilio Pierri
Orlando Pierri
Centro Cultural Recoleta

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