Soy un disfraz de tigre (Acto 1 y Acto 2). Cecilia Szalkowicz

Artista: Cecilia Szalkowicz
Título: Soy un disfraz de tigre
Dónde: Fotogalería del Teatro San Martín
Fechas: Acto 1: 1 de octubre ; Acto 2: 16 de octubre al 29 de febrero 2020

Texto, galería de imágenes y links

Soy un disfraz de tigre

1. Es necesario dar por sentado que la taza de café se va a quedar apoyada en la mesa una vez que ambos elementos entren en contacto. Si la taza se queda ahí entonces se puede asegurar que el mundo funciona. Esa certeza antes de que el acontecimiento ocurra es de lo que está hecho un acto de fe, y esto convierte en creyente a cada persona que transita el mundo. Pero si antes de apoyar la taza se desconfía de que ella no se va a quedar ahí, entonces se abre un camino distinto. La mera posibilidad de no apoyo de la taza sobre la mesa, por más ínfima que sea, arroja un manto de dudas sobre algo que se daba ya por cierto. Y como señala la tradición detectivesca, la sospecha invita a la secuencia del pensamiento. Dar algo por sentado llega a su fin en el mismo instante en que se piensa a ese dar por sentado. Se interroga a la necesidad, a la taza, a la mesa, a la persona y hasta al propio pensar. Nada permanece sin llevar adosado un signo de pregunta. Todas las cosas son posibles de no ser lo que son.

2. Desde Las cosas (Galería Dabbah Torrejón, 2010) hasta Este melón es una rosa (CCK, 2018) y Cosmos (MUNTREF, Premio Braque, 2019) Cecilia Szalkowicz explora un modo de entender la fotografía distinto a la manera tradicional en que suele ser concebida y exhibida. Soy un disfraz de tigre arma un cubo junto a las tres experiencias anteriores; es el cuarto lado de una caja mágica.

En Las cosas, flores secas sobre un tronco, una peluca encrespada o un marco dorado sin su pintura formaban un moderno gabinete de curiosidades. Szalkowicz presentaba una sala donde se manifestaba una elocuente declaración del artificio, un juego donde la información se corría para hacer lugar a otra forma de leer la imagen, mucho más cerca del enigma que de la afirmación. En Este melón es una rosa el público entraba a una sala completamente oscura y durante veinte minutos quedaba capturado por la visión de objetos puntualmente iluminados sin nada alrededor. Aparecían sobre el escenario, sin entenderse cómo, un jean, una taza de café humeante o un ananá. Al igual que en el CCK, en Cosmos, el público entraba también a una sala para ver objetos e imágenes sobre tarimas y paredes, iluminados por luces que se prendían y apagaban según una secuencia musical. En estas últimas dos experiencias, el sentido de la percepción de las cosas se veía tan alterado, hasta el punto de preguntarnos si un ananá podía llegar a ser otra cosa que una fruta dulce y ácida a la vez. Si una imagen era ella o el espejismo de aquella otra que creíamos estar recordando.

3. Soy un disfraz de tigre es una exposición que se realiza en dos actos, dos tiempos. En ambas instancias en lugar de anular el contexto de las imágenes, como ocurrió en las dos últimas exposiciones, Cecilia hace uso y abuso del espacio, transforma al teatro en un enorme escenario para componer imágenes y desestructurar el modo habitual que tenemos de relacionarnos con ellas.

La primera parte transcurre en el hall de la sala Casacuberta en donde las fotografías son transportadas a través de un circuito pensado por la artista. En este momento la imagen se produce durante un encuentro fugaz, en ese proceso de ósmosis entre tres partes: el cuerpo de la arquitectura, el cuerpo de las fotografías y los cuerpos que las llevan. En esos instantes el público, quieto, se encuentra con las imágenes en pleno movimiento. Ellas dictan al son de la música las condiciones en que quieren ser miradas.

En la segunda parte, la imagen fotográfica también se presenta como materia tangible, pero esta vez en el espacio de la Fotogalería. Una mezcla entre una superficie bidimensional y una escultura despegada de las paredes, que va desplegando en su universo alegórico una gramática propia, un nuevo lenguaje para que las cosas y las imágenes se encuentren y dialoguen entre sí. Una conversación silenciosa a la que sólo se puede acceder entregándose al enigma. Un juego de máscaras que no oculta nada, sino que más bien revela que debajo de ellas sólo hay más máscaras.

En ambos actos, la estrategia de composición y circulación de la imagen merodea alrededor de algunas preguntas sobre la producción, la percepción y la materialidad del lenguaje visual. En los dos actos, Cecilia Szalkowicz hace convivir distintas corporalidades: las del público, las de la arquitectura, las de los sujetos portantes y finalmente, las de las imágenes, precisamente hechas cuerpo. En esta exposición, la artista lleva al límite la exploración de la imagen fotográfica como materia viva que se desplaza. Expone en distintos espacios del Teatro San Martín una manera; la manera en la que se construye y se vive el artificio.

Lara Marmor, Bruno Dubner y Ariel Authier

Galería de imágenes

Fotos Acto 1: Sofía Ungar

Links:
Cecilia Szalkowicz
Fotogalería del Teatro San Martín

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