Una antología. Alicia Mihai Gazcue

Artista: Alicia Mihai Gazcue
Título: Una antología
Dónde: Galería Nora Fisch
Fechas: 4 de octubre al 16 de noviembre 2019

Textos, galería de imágenes y links

Alicia Mihai Gazcue, nacida en Uruguay y radicada en Bucarest, Rumania desde principio de los años 80, ha sido una huidiza presencia en la escena del arte. Rescatada en los últimos años por sus colegas Liliana Porter y Ana Tiscornia —quienes creen de manera vehemente en su relevancia— su obra es presentada en Argentina por primera vez en esta muestra antológica que incluye trabajos realizados entre 1969 y 2017.

Su abordaje a la práctica artística tiene un perfil conceptual y socio-político, impregnado de una poética personal y de humor sutil. En sus primeras obras Mihai Gazcue muestra un conceptualismo duro—ejercido como joven participante de la corriente artística que emergió en la década del 70 en distintos centros urbanos de Latinoamérica— utilizando elementos impresos encontrados e intervenciones mínimas donde la palabra juega un rol visualmente secundario pero fundamental en términos de significado. En obra más reciente aparece la preocupación por la reafirmación de su visión personal desde las coordenadas culturalmente híbridas de su vida.

Alicia Mihai Gazcué ha participado en la XII Bienal de Shangai convocada por el curador Cuauthémoc Medina, ha exhibido en España y Estados Unidos, y ha sido entrevistada por Gabriela Rangel e Inés Katzsenstein, entre otros. Su obra se encuentra en las colecciones del Pérez Art Museum de Miami y de Artium (Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo) además de relevantes colecciones privadas.

Acompaña la exhibición un texto de la historiadora del arte y curadora Laura Malosetti Costa, donde relata memorias personales acerca de Alicia, de las circunstancias compartidas en el Uruguay de los años 70.

ALICIA
Por Laura Malosetti Costa

Conocí a Alicia Mihai en 1970 en Montevideo, cuando se radicalizaban las luchas estudiantiles a raíz de un decreto de intervención de la enseñanza secundaria y la clausura de los liceos públicos. Entonces 14 profesores del liceo 14 – entre ellos mi madre – fueron sumariados y quedaron sin trabajo. Eran unos profesores deslumbrantes, mis profesores. Hubo tremendo revuelo de solidaridad con ellos: desde los liceos populares, grandes recitales de música popular para recaudar fondos, manifestaciones, peajes estudiantiles. Los artistas plásticos donaron obras, que se vendieron ese año en la Feria del Libro y el Grabado de Montevideo. Entre ellos, Alicia. No recuerdo exactamente qué obras donó ella, pero por entonces hacía unos dibujos coloreados, como bocetos o instantáneas, de las calles por donde se hacían manifestaciones gigantescas, cuando quedaban vacías. Angel Rama, Mario Benedetti, Eduardo Galeano Julio Cortázar entre otros grandes intelectuales les ayudaron a sobrevivir haciendo alguna changa. Así fue que ese año pudimos seguir comiendo gracias a que ofrecieron a mi madre, Mercedes Costa Urioste, traducir Vidas Secas de Graciliano Ramos porque sabía portugués.

Alicia Mihai no era exactamente su amiga pero frecuentaba de vez en cuando esas tertulias alegres y heroicas de las que guardo un recuerdo imborrable. Ella se había acercado a partir de su amistad y admiración por el escultor Germán Cabrera (su mujer, Alicia Conforte, era otra de las sumariadas). Había una sociabilidad intensa porque todo era urgente. Se reunían casi a diario, discutían, planeaban, se divertían mucho. Yo guardo un recuerdo fugaz de mi distanciada admiración por Alicia, con su pelo lacio y oscuro y su mirada como distraída en sus soberbios 21 años.

El primer encuentro quedó grabado en mi memoria porque había conocido una obra suya antes que a ella, que me había impactado mucho, a fines de 1969: Pasar entre ellos. Era algo aterrador: para entrar al lugar uno debía pasar entre dos soldados, tocarlos, rozarlos con el cuerpo. Esa performance fue algo un poco clandestino, en una casa particular en la Ciudad vieja que recuerdo vagamente. Alicia dice que el dueño de casa se llamaba Roberto y era un activista político pero no recuerda el apellido.

En esos momentos el terror a los soldados en la calle era omnipresente. Aquella performance de Alicia con sus falsos soldados fue un gesto crítico de gran politicidad, algo críptica tal vez en un contexto en que los artistas asumían una didáctica acorde con la urgencia de los tiempos: había que conmover rápido, a mucha gente, mostrar, convencer, difundir en afiches, volantes y grabados todo lo posible. Como aquel pesebre de la navidad de 1968 en una iglesia del centro de Montevideo, con una balanza en la que un montón de armas pesaban más que el niño Jesús. En ese contexto Alicia ensayaba gestos mínimos, como una gota de sangre en una baldosa, o las hojas vacías de un inventario apenas atravesadas por un gesto inconcluso. Es que en realidad ella era una estudiante y militante de la Facultad de Humanidades, estudiante de filosofía, discípula de Angel Rama. No sé cuál sería su formación como artista, era una joven activista, una artista conceptual.

Alicia era severa y contenida, con un delicado sentido del humor que a mis intensísimos 13 o 14 años resultaba fascinante. Como el humor de Germán Cabrera. Filoso como cuchillo. En una entrevista de Gabriela Rangel en 2010 para la revista Review ella comentaba este carácter que parece definir toda su obra: “Te digo algo que puede sonar presuntuoso: yo pienso que la vía del humor es más humilde, y yo prefiero ser humilde”*

El clima que se vivió entonces, en aquellos breves años que precedieron al golpe de 1973, fue de una intensidad extraña y, al menos para mí, de rara felicidad. Después vino la noche de la dictadura. Exilios, cárcel, torturas, muertes y silencio. Distancia y no saber más de muchos amigos de entonces por largo tiempo. Por eso me produjo tanta alegría descubrir que aquella Alicia cuyo apellido no conocía se llamaba Mihai Gazcue, que había emigrado a Rumania y había continuado su camino de artista. Y más alegría me produce que hoy su obra recorra el mundo imbuida de nueva politicidad crítica en un escenario nuevo.

Laura Malosetti Costa
UNSAM – CONICET
Buenos Aires, Agosto de 2019

* Gabriela Rangel, ¨Interview with Alicia Mihai Gazcue¨ Review. Literature and Arts of the Americas V.43 n.2, Noviembre de 2010, p.229.

Galería de imágenes

Links:
Alicia Mihai Gazcue
Galería Nora Fisch

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